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Mar 20 octubre 2026

EL CLAN ALLIANA Y LOS MILLONES DEL ESTADO: SI COMO VICEPRESIDENTE YA CUESTA UNA FORTUNA, ¿CUÁNTO MÁS COSTARÍA SI LLEGA A LA PRESIDENCIA?

Pedro Alliana pretende llegar a la Presidencia de la República en 2028, pero su proyecto político arrastra una incómoda realidad: los millonarios salarios que perciben varios integrantes de su entorno familiar en instituciones públicas. Entre el vicepresidente, su esposa, la diputada Fabiana Souto, y otros parientes que ocupan cargos estatales, las remuneraciones conocidas alcanzan cifras extraordinarias. La pregunta es inevitable: si esta es la presencia de su familia en el Estado siendo vicepresidente, ¿qué podría ocurrir si llega a ocupar el sillón presidencial?

Mientras miles de paraguayos deben sobrevivir con un salario mínimo, soportar el aumento del costo de vida y hacer verdaderos malabares para llegar a fin de mes, algunos apellidos parecen tener un lugar privilegiado dentro de las instituciones públicas.

Uno de ellos es Alliana, un apellido que aparece vinculado a importantes cargos y remuneraciones en el Congreso Nacional, la Entidad Binacional Yacyretá y otras dependencias del Estado.

La situación adquiere especial relevancia porque Pedro Alliana, actual vicepresidente de la República, se perfila como uno de los principales aspirantes a suceder a Santiago Peña en el Palacio de López.

Y antes de hablar de sus aspiraciones presidenciales, corresponde mirar cuánto representan para el presupuesto público las remuneraciones de integrantes de su entorno familiar.

MÁS DE G. 207 MILLONES MENSUALES ENTRE CINCO INTEGRANTES DEL ENTORNO

Tomando como referencia las remuneraciones conocidas de cinco integrantes del entorno familiar del vicepresidente, la suma alcanza aproximadamente G. 207.855.322 mensuales, equivalentes a G. 2.494 millones anuales.

Entre los nombres figuran:

  • Pedro Alliana, vicepresidente de la República, con una remuneración de referencia de G. 36.780.000 mensuales.

  • Fabiana Souto de Alliana, esposa del vicepresidente y diputada nacional, con G. 37.900.000 mensuales.

  • Ricardo Rodrigo Torres Alliana, primo del vicepresidente y jefe de Gabinete de Yacyretá, con G. 52.030.344.

  • Carlos Jorge Zarza Alliana, también primo de Alliana y funcionario de Yacyretá, con G. 25.137.253.

  • Sandra Ofelia Saldívar Vera, consuegra del vicepresidente y asesora de Yacyretá, con G. 56.007.725.

Estos montos corresponden a referencias de remuneraciones publicadas durante distintos momentos de 2025 y 2026, por lo que no constituyen una liquidación consolidada de octubre de 2026. Tampoco representan necesariamente la totalidad de los familiares y allegados con cargos públicos.

Sin embargo, las cifras permiten dimensionar la magnitud de los recursos asociados a este reducido grupo de personas vinculadas familiarmente al vicepresidente.

Más de G. 2.494 millones al año entre apenas cinco personas. Una cifra que contrasta brutalmente con la realidad económica de miles de familias paraguayas.

FABIANA SOUTO: UNA BANCA PARLAMENTARIA QUE TAMBIÉN CUESTA MILLONES

La situación de Fabiana Souto de Alliana merece un análisis particular.

La esposa del vicepresidente ocupa una banca en la Cámara de Diputados, donde percibe una remuneración considerablemente superior al ingreso de la inmensa mayoría de los trabajadores paraguayos.

Su actividad legislativa también ha generado cuestionamientos respecto de su participación en debates, intervenciones parlamentarias y producción de iniciativas.

Y aquí surge una pregunta elemental: ¿qué recibe realmente la ciudadanía a cambio de los casi G. 38 millones mensuales destinados a su remuneración?

Ser diputada no debería representar simplemente una posición de privilegio ni una oportunidad económica para quien pertenece a una familia políticamente influyente.

Una banca parlamentaria implica responsabilidades, trabajo legislativo, control de los recursos públicos y representación de los ciudadanos.

Los paraguayos no pagan impuestos para sostener apellidos ilustres, sino para financiar instituciones que funcionen y autoridades que cumplan sus obligaciones.

YACYRETÁ: EL REFUGIO DE LOS SALARIOS MILLONARIOS

La Entidad Binacional Yacyretá aparece como uno de los espacios más llamativos dentro de esta estructura familiar.

Ricardo Rodrigo Torres Alliana, Carlos Jorge Zarza Alliana y Sandra Ofelia Saldívar Vera registran remuneraciones de referencia que, sumadas, superan los G. 133 millones mensuales.

Se trata de cifras extraordinarias que obligan a formular preguntas sobre los criterios de contratación, las responsabilidades efectivas, la preparación profesional y la proporcionalidad de los salarios.

¿Todos accedieron a sus cargos exclusivamente por capacidad y experiencia? ¿Existieron procedimientos competitivos y transparentes? ¿Las remuneraciones se justifican con resultados concretos?

No corresponde afirmar que exista una irregularidad solamente por el parentesco. Pero tampoco puede pretenderse que la ciudadanía considere normales estas coincidencias entre vínculos familiares, poder político y sueldos millonarios.

El Estado debe ofrecer oportunidades a los ciudadanos por sus méritos, no por la influencia de sus familiares.

SI ESTO OCURRE SIENDO VICEPRESIDENTE, ¿QUÉ PUEDE PASAR SI LLEGA A PRESIDENTE?

Esta es, probablemente, la pregunta más importante de cara a las elecciones generales de 2028.

Pedro Alliana pretende pasar de la Vicepresidencia a la Presidencia de la República, un cargo desde el cual tendría una capacidad de decisión e influencia política considerablemente mayor.

Un presidente conduce ministerios, participa en la designación de altas autoridades y ejerce una enorme influencia sobre el funcionamiento de las instituciones que integran el Poder Ejecutivo.

Por eso, los antecedentes relacionados con su entorno familiar adquieren una dimensión política mucho más profunda.

Si siendo vicepresidente ya existen familiares vinculados a cargos con remuneraciones millonarias, ¿cuántos más podrían incorporarse al aparato estatal si Alliana llega a la Presidencia?

¿Podrían multiplicarse los cargos ocupados por parientes y allegados? ¿Cuántas nuevas oportunidades aparecerían para el círculo más cercano al futuro mandatario? ¿Qué garantías existen de que los intereses familiares no se confundan con las decisiones del Gobierno?

No se trata de afirmar que necesariamente ocurrirá. Se trata de exigir garantías antes de que suceda.

Porque una cosa es prometer oportunidades para todos los paraguayos y otra muy distinta es que las mejores oportunidades terminen concentrándose alrededor de quienes ejercen el poder.

UNOS SOBREVIVEN CON EL SALARIO MÍNIMO Y OTROS COBRAN MILLONES POR MES

La comparación resulta inevitable.

Mientras una familia trabajadora debe distribuir cuidadosamente sus ingresos entre alimentos, vivienda, transporte, medicamentos y educación, determinadas personas vinculadas al poder político perciben remuneraciones equivalentes a varios salarios mínimos.

Las diferencias son todavía más difíciles de aceptar cuando los servicios públicos mantienen enormes deficiencias.

Hospitales con necesidades urgentes, escuelas deterioradas, ciudadanos que esperan meses por una atención especializada y miles de jóvenes que no consiguen su primer empleo forman parte de la realidad nacional.

Frente a ese panorama, resulta legítimo cuestionar si la administración pública está organizada para servir a la ciudadanía o para garantizar espacios privilegiados a los círculos de poder.

La indignación no nace simplemente de que existan funcionarios bien remunerados. Nace de la sospecha de que las conexiones políticas pueden abrir puertas que permanecen cerradas para el ciudadano común.

Y esa sospecha solamente puede despejarse con transparencia, concursos, rendición de cuentas y resultados verificables.

ALLIANA DEBE EXPLICAR QUÉ HARÁ CON LOS PRIVILEGIOS SI LLEGA AL PALACIO DE LÓPEZ

La campaña presidencial de Pedro Alliana no puede limitarse a promesas electorales, acuerdos partidarios, fotografías con dirigentes y discursos sobre la unidad colorada.

También debe responder preguntas incómodas.

¿Está dispuesto a comprometerse públicamente a evitar nombramientos familiares por influencia política? ¿Promoverá mecanismos transparentes de contratación? ¿Publicará las remuneraciones y los vínculos familiares de quienes ocupen cargos de confianza? ¿Impulsará una revisión de los salarios extraordinarios en las entidades públicas y binacionales?

Son compromisos que la ciudadanía tiene derecho a exigirle a cualquier aspirante presidencial.

Porque el verdadero liderazgo no consiste solamente en ganar elecciones, sino también en demostrar que se puede ejercer el poder sin convertirlo en una herramienta de beneficio para el entorno personal.

EL ESTADO NO ES UNA EMPRESA FAMILIAR

Pedro Alliana tiene derecho a buscar la Presidencia de la República. Pero los paraguayos también tienen derecho a conocer cómo se distribuyen los recursos públicos entre sus familiares y allegados, y exigir explicaciones sobre los cargos que ocupan.

La discusión no pasa por prohibir que un familiar de un político trabaje en el Estado. Pasa por impedir que el parentesco se convierta en una ventaja injustificada frente a miles de profesionales capacitados que no cuentan con padrinos políticos.

Si las remuneraciones conocidas de cinco integrantes de su entorno ya representan más de G. 207 millones mensuales, el desafío para Alliana será demostrar que una eventual Presidencia no significará una mayor expansión de los privilegios familiares.

Antes de pedirle al pueblo paraguayo que le confíe la conducción del país, debería ofrecer respuestas claras.

Porque los cargos públicos no son propiedades privadas, los salarios estatales no son herencias familiares y las instituciones no pueden funcionar como agencias de empleo de los poderosos.

Y queda una última pregunta, que podría convertirse en una de las más incómodas para Pedro Alliana durante su camino hacia 2028: si este es el costo conocido de parte de su entorno familiar siendo vicepresidente, ¿cuánto más podría terminar pagando el pueblo paraguayo si llega a presidente?

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