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Mié 21 octubre 2026

¿DOMÍNGUEZ, OTRO CAMILO PÉREZ?

El nombre de Alejandro Domínguez vuelve a instalarse como posible candidato presidencial para 2028, en medio de la crisis de Honor Colorado. Pero la idea no nació ahora: años atrás ya circulaban versiones que vinculaban al titular de la CONMEBOL con los planes políticos de Horacio Cartes, mientras que posteriormente Santiago Peña habría explorado su eventual candidatura. ¿Quién impulsa realmente su nombre y qué posibilidades tiene de conquistar votos?

La eventual candidatura de Alejandro Domínguez a la Presidencia de la República vuelve a ocupar espacio en las conversaciones políticas, justamente cuando el oficialismo colorado atraviesa una de sus crisis internas más importantes.

Sin embargo, hay un detalle que no debería pasar inadvertido: el nombre del actual presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) no constituye una novedad dentro de los proyectos electorales del oficialismo.

Ya en 2024 circularon versiones que señalaban al expresidente Horacio Cartes como posible impulsor de una candidatura de Domínguez para 2028. Posteriormente, en 2025, aparecieron informaciones sobre gestiones atribuidas al propio presidente Santiago Peña para explorar las posibilidades electorales del dirigente deportivo.

En consecuencia, atribuir exclusivamente al actual mandatario la idea de llevar a Domínguez al Palacio de López sería desconocer antecedentes que también lo relacionan con el entorno de Cartes.

Lo llamativo es que ahora, en plena disputa por la sucesión presidencial y después de las diferencias alrededor de la candidatura de Pedro Alliana, el nombre de Domínguez vuelve a circular como eventual alternativa.

¿Se trata de una candidatura verdaderamente independiente, de un proyecto del entorno de Peña o de una figura que distintos sectores del cartismo vienen considerando desde hace años?

Hasta el momento, ninguno de los principales protagonistas ha confirmado públicamente que exista una decisión formal de impulsar esa postulación.

Cartes, Peña y una candidatura que no es nueva

La relación política e institucional entre Alejandro Domínguez y Horacio Cartes tiene antecedentes conocidos.

El titular de la CONMEBOL mantiene vínculos con referentes importantes del oficialismo y ha compartido actividades con dirigentes identificados con el cartismo.

En ese contexto, su nombre fue mencionado en diferentes momentos como posible figura presidencial, bajo la idea de incorporar a la política a una personalidad proveniente del ámbito empresarial y deportivo.

Posteriormente, las versiones sobre acercamientos promovidos por Santiago Peña reforzaron las especulaciones.

Pero hay una diferencia fundamental entre explorar una eventual candidatura y asumir públicamente su patrocinio político.

La verdadera incógnita es si Cartes y Peña llegaron a compartir esa alternativa o si, en algún momento, la figura de Domínguez comenzó a formar parte de proyectos políticos diferentes.

La crisis actual de Honor Colorado convierte esa pregunta en un asunto relevante.

¿Otro Camilo Pérez para el Partido Colorado?

La comparación aparece de manera inevitable.

Camilo Pérez, presidente del Comité Olímpico Paraguayo, llegó a las elecciones municipales de Asunción respaldado por una importante estructura política y una trayectoria vinculada al deporte.

Sin embargo, fue derrotado por Soledad Núñez.

Aquella elección demostró que una maquinaria partidaria, el reconocimiento institucional y los recursos de campaña no garantizan automáticamente el triunfo electoral.

Alejandro Domínguez tiene una proyección internacional superior, construida desde la conducción de la CONMEBOL.

Pero dirigir exitosamente una organización deportiva y construir liderazgo electoral son desafíos diferentes.

Para competir por la Presidencia necesitaría una estructura partidaria, acuerdos territoriales, presencia en las bases coloradas y una propuesta política capaz de conectar con los electores.

Por eso resulta pertinente preguntarse si el Partido Colorado podría estar frente a una experiencia parecida a la de Camilo Pérez, aunque esta vez en una elección nacional.

Alliana y el peso de la estructura política

Mientras Domínguez todavía no ha anunciado oficialmente una candidatura, Pedro Alliana lleva años participando de la organización electoral del Partido Colorado.

Fue gobernador de Ñeembucú, presidente de la Cámara de Diputados, titular de la ANR y actualmente ocupa la Vicepresidencia de la República.

También cuenta con vínculos construidos con gobernadores, parlamentarios y dirigentes territoriales.

Ese recorrido constituye una diferencia objetiva frente a Domínguez, cuya experiencia conocida se concentra principalmente en la actividad empresarial y la dirigencia deportiva.

No significa que una candidatura proveniente del fútbol carezca de posibilidades, pero sí que necesitaría construir una base electoral que todavía no ha sido demostrada públicamente.

¿Y qué papel juega Santiago Peña?

La posible candidatura de Domínguez adquiere una dimensión particular si se analiza junto con las últimas declaraciones del presidente de la República.

Peña manifestó públicamente su respaldo a la continuidad del proyecto presidencial de Alliana, pese a las diferencias surgidas dentro de Honor Colorado.

Al mismo tiempo, circulan versiones extraoficiales que presentan a Domínguez como una eventual alternativa asociada al denominado peñismo.

Ambas situaciones requieren una aclaración política.

Si Peña respalda efectivamente a Alliana, ¿de dónde proviene el renovado interés por Domínguez?

¿Existen sectores que promueven su nombre sin el consentimiento del presidente, o simplemente se está recuperando una alternativa que ya había sido considerada anteriormente?

Tampoco puede descartarse que su nombre forme parte de las conversaciones y negociaciones propias de una etapa de reacomodamiento interno.

Por ahora, ninguna de esas hipótesis cuenta con una confirmación pública concluyente.

¿Dejaría la CONMEBOL para disputar la Presidencia?

Domínguez tiene mandato al frente de la CONMEBOL hasta 2031.

La Constitución paraguaya no lo inhabilita automáticamente para ser candidato por el solo hecho de presidir una confederación deportiva privada internacional, aunque cualquier postulación requeriría revisar las normas de incompatibilidad correspondientes.

Si llegara a ser electo presidente de la República, tendría que dejar ese cargo antes de asumir, conforme a la prohibición constitucional de ejercer simultáneamente otras funciones públicas o privadas.

La pregunta política es si estaría dispuesto a abandonar una posición de enorme relevancia internacional para ingresar a una disputa electoral de resultado incierto.

Y, sobre todo, si existe detrás de su nombre un proyecto verdaderamente organizado.

Una interrogante que Cartes y Peña deberían aclarar

El retorno del nombre de Alejandro Domínguez al escenario presidencial plantea más preguntas que respuestas.

Los antecedentes permiten establecer que su posible candidatura fue mencionada años antes de la actual crisis colorada, tanto en versiones vinculadas a Horacio Cartes como en informaciones sobre gestiones atribuidas a Santiago Peña.

Lo que todavía no está demostrado es quién impulsa hoy concretamente esa postulación y si Domínguez tiene verdadera intención de competir.

La experiencia de Camilo Pérez en Asunción constituye un antecedente relevante para analizar los límites de trasladar reconocimiento deportivo al terreno electoral.

Y la trayectoria de Pedro Alliana recuerda que las internas coloradas también dependen de estructuras políticas y territoriales construidas durante años.

Alejandro Domínguez puede tener prestigio internacional, relaciones empresariales y vínculos con figuras poderosas del oficialismo. Pero todavía no ha demostrado que pueda convertir esos atributos en votos.

La pregunta central, por tanto, no es solamente si el presidente de la CONMEBOL quiere llegar al Palacio de López.

La verdadera incógnita es quién está detrás de su eventual candidatura: ¿Horacio Cartes, Santiago Peña o ambos?

Y mientras ninguno aclare públicamente esa cuestión, el nombre de Domínguez seguirá formando parte de las especulaciones sobre el futuro del oficialismo colorado.

Porque después de la experiencia de Camilo Pérez, el interrogante político sigue siendo el mismo: ¿alcanza el poder del fútbol para conquistar el poder en las urnas?

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