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Lun 12 octubre 2026

CDE: SIETE AÑOS DE YO CREO, ¿QUÉ CAMBIÓ?

Miguel Prieto sueña con la Presidencia de la República, Daniel Mujica consolida su poder municipal y el movimiento Yo Creo pretende proyectarse a nivel nacional. Sin embargo, Ciudad del Este sigue arrastrando problemas básicos que, después de más de siete años de administración del mismo equipo político, ya no pueden atribuirse exclusivamente a los Zacarías.

Las intensas lluvias volvieron a desnudar este lunes una realidad que ningún discurso político puede ocultar. La avenida Concejal Romero quedó inundada debido a la crecida del Lago de la República y la propia Municipalidad tuvo que recomendar a los conductores evitar la zona.

La imagen vuelve a instalar una pregunta incómoda para quienes gobiernan Ciudad del Este desde el 13 de mayo de 2019: ¿qué cambió realmente con la llegada de Miguel Prieto y su equipo al poder municipal?

Pasaron más de siete años. Los Zacarías ya no están en la administración municipal. Sin embargo, las veredas siguen presentando obstáculos para los peatones, la limpieza urbana continúa siendo motivo de cuestionamientos y las lluvias siguen exponiendo las deficiencias de infraestructura de una de las ciudades económicamente más importantes del Paraguay.

Lo preocupante es que estas situaciones ya no pueden justificarse únicamente con la herencia recibida de administraciones anteriores.

LOS ZACARÍAS SE FUERON, PERO LOS PROBLEMAS SIGUEN

Miguel Prieto construyó buena parte de su capital político denunciando las irregularidades, los privilegios y las deficiencias de las administraciones de Javier Zacarías Irún y Sandra McLeod.

Su llegada a la Intendencia representó para muchos ciudadanos la esperanza de una transformación profunda. Se habló de una nueva política, de transparencia, de modernización y de recuperar una ciudad que durante años estuvo bajo el control de un mismo sector político.

Pero hoy, después de más de siete años, corresponde evaluar los resultados con el mismo rigor que Prieto y sus aliados utilizaron para cuestionar a sus antecesores.

Porque no basta con haber desplazado a los Zacarías si los problemas que justificaron aquel cambio siguen formando parte de la vida cotidiana de los esteños.

Nadie puede desconocer que una ciudad con décadas de deficiencias estructurales requiere inversiones importantes y soluciones de largo plazo. Pero tampoco resulta razonable presentar indefinidamente los problemas heredados como explicación de las falencias actuales.

Siete años representan tiempo suficiente para establecer prioridades, ejecutar proyectos y demostrar avances sostenibles.

PRIETO RECORRE EL PAÍS, MIENTRAS CDE SIGUE ESPERANDO

Mientras Ciudad del Este continúa enfrentando problemas urbanos elementales, Miguel Prieto concentra buena parte de su actividad política en construir su candidatura a la Presidencia de la República para 2028.

Junto con Daniel Mujica y otros dirigentes de Yo Creo, busca proyectar su movimiento político más allá de Alto Paraná y convencer a los paraguayos de que representa una alternativa de gobierno nacional.

La aspiración es legítima. Lo cuestionable es pretender ofrecer soluciones para todo el Paraguay mientras la gestión municipal que constituye su principal carta de presentación todavía enfrenta tantos cuestionamientos.

¿Cómo pretende Miguel Prieto convencer al país de que puede administrar la República si su propio proyecto político sigue sin dar respuestas satisfactorias a necesidades básicas de Ciudad del Este?

La pregunta no apunta a descalificar sus aspiraciones, sino a exigir coherencia entre lo que promete para el futuro y los resultados que puede exhibir del presente.

El discurso contra los Zacarías fue políticamente rentable. Pero gobernar exige mucho más que señalar los errores de quienes estuvieron antes.

MUJICA NO PUEDE PRESENTARSE COMO UN RECIÉN LLEGADO

Daniel Mujica tampoco puede eludir su cuota de responsabilidad.

El intendente electo no representa una ruptura con la administración anterior, sino la continuidad del mismo proyecto político que gobierna Ciudad del Este desde 2019.

Fue parte del equipo de Miguel Prieto y ahora tendrá la oportunidad de conducir la Municipalidad con el respaldo electoral obtenido en las recientes elecciones.

Sin embargo, ese triunfo no elimina los cuestionamientos sobre la gestión acumulada de Yo Creo.

Por el contrario, aumenta la responsabilidad de sus dirigentes, quienes ya no pueden presentarse como una fuerza política que recién comienza a conocer los problemas municipales.

Mujica no hereda una Municipalidad administrada por sus adversarios. Recibe la continuidad de un gobierno del que él mismo formó parte.

Por eso, la ciudadanía tiene derecho a exigirle respuestas concretas y no nuevas promesas de transformación.

¿UNA CIUDAD O UNA PLATAFORMA PRESIDENCIAL?

Ciudad del Este necesita autoridades que coloquen los intereses de sus habitantes por encima de cualquier proyecto electoral.

Necesita veredas transitables, limpieza permanente, ordenamiento urbano, mantenimiento vial y soluciones de infraestructura capaces de reducir los riesgos que provocan las lluvias intensas.

No se trata de exigir milagros ni de atribuir automáticamente toda inundación a una mala administración. Se trata de reclamar planificación, prevención, inversiones y resultados verificables.

Yo Creo lleva más de siete años al frente de la Municipalidad y está próximo a completar un periodo de permanencia en el poder equivalente a una parte importante de la extensa etapa de dominio político de los Zacarías.

Sin embargo, sus dirigentes parecen mucho más interesados en demostrar que pueden conquistar el Gobierno nacional que en responder por las deficiencias que todavía afectan a la ciudad donde construyeron su poder.

La ciudadanía de Ciudad del Este no puede convertirse simplemente en el respaldo electoral de un proyecto presidencial.

Los esteños votaron para tener una ciudad mejor, no solamente para convertir a Miguel Prieto en candidato a presidente.

SIETE AÑOS DESPUÉS, YA NO HAY EXCUSAS

La administración de Yo Creo merece ser evaluada por sus propios resultados, no exclusivamente por comparación con las gestiones que la precedieron.

Si hubo avances, corresponde mostrarlos. Si se ejecutaron obras, deben exhibirse sus beneficios. Pero si persisten problemas estructurales, también corresponde reconocerlos y explicar qué soluciones se implementarán.

La ciudadanía merece conocer cuánto se invirtió en infraestructura, qué proyectos se concretaron y cuáles son las prioridades para evitar que los mismos inconvenientes continúen repitiéndose.

Miguel Prieto puede recorrer el Paraguay promoviendo sus aspiraciones presidenciales. Daniel Mujica puede celebrar su triunfo electoral. Y Yo Creo puede intentar consolidarse como una fuerza política nacional.

Pero ninguno de esos objetivos debería estar por encima de las obligaciones asumidas con los habitantes de Ciudad del Este.

Antes de pedir la oportunidad de gobernar todo el Paraguay, Yo Creo debería demostrar con resultados concretos que puede resolver los problemas de la ciudad que administra desde hace más de siete años.

Porque los Zacarías se fueron en 2019. Ya no están al frente de la Municipalidad.

Hoy el poder es de Yo Creo. Las decisiones son de Yo Creo. Y la responsabilidad política por los resultados actuales también es de Yo Creo.

La pregunta que Miguel Prieto y Daniel Mujica deben responder no es qué hicieron mal sus antecesores.

Es qué hicieron ellos, durante más de siete años, para que Ciudad del Este sea realmente diferente.

Y esa respuesta debe verse en las calles, no en los escenarios de una campaña presidencial.

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