Blas Lanzoni vuelve por tercera vez a la Intendencia de Ñemby, tras desplazar al Partido Colorado del poder municipal. El experimentado dirigente liberal regresa con mayoría en la Junta Municipal, pero también con el peso de una larga historia política familiar y los cuestionamientos que rodearon administraciones anteriores.
La transición municipal en Ñemby ya está en marcha. Este lunes, el intendente interino Vicente Denis recibió al intendente electo Blas Lanzoni y a los concejales electos para iniciar las conversaciones relacionadas con el traspaso de la administración municipal.
El encuentro tuvo como objetivo coordinar los trabajos institucionales y garantizar la continuidad de los servicios públicos. Sin embargo, más allá del protocolo, la reunión marca el regreso de un viejo conocido de la política local y el final de una administración colorada que apenas logró mantenerse durante un periodo.
La ANR llegó al poder municipal con la promesa de un cambio, pero no consiguió consolidarse. Ahora, Ñemby vuelve a manos del liberalismo y, particularmente, de una figura que conoce como pocos los pasillos de la Municipalidad.
UN TERCER PERIODO Y UNA LARGA HISTORIA DE PODER
Blas Lanzoni ya ocupó la Intendencia de Ñemby durante dos periodos. Posteriormente, su carrera política lo llevó a la Cámara de Diputados, la Gobernación del Departamento Central y el Senado de la Nación.
Su regreso no representa precisamente la aparición de una nueva figura política, sino el retorno de un dirigente que lleva décadas ocupando espacios de poder.
La victoria de Lanzoni fue contundente. Con aproximadamente el 54% de los votos, superó al colorado Tomás Olmedo, quien obtuvo alrededor del 37%, estableciendo una diferencia cercana a los 8.700 sufragios.
El resultado dejó en evidencia el desgaste de la administración colorada, que no logró convencer al electorado para continuar al frente del municipio.
EL APELLIDO LANZONI Y SU PERMANENCIA EN EL MUNICIPIO
Uno de los aspectos que inevitablemente vuelve al debate público es la influencia de la familia Lanzoni en la política de Ñemby.
Mientras Blas Lanzoni desarrollaba su carrera parlamentaria, su hijo Lucas Lanzoni también llegó a ocupar la Intendencia municipal.
La administración de Lucas estuvo marcada por denuncias y cuestionamientos relacionados con el manejo de recursos públicos, que dieron lugar a actuaciones del Ministerio Público y procesos judiciales.
Entre los antecedentes figura una investigación por presuntos hechos de lesión de confianza y otras irregularidades administrativas. En 2022, incluso se realizaron diligencias fiscales en dependencias municipales para recabar documentación vinculada a su gestión.
Corresponde aclarar que las denuncias e investigaciones no constituyen por sí mismas una declaración de culpabilidad, y que la situación procesal de cada causa debe establecerse conforme a las resoluciones judiciales correspondientes.
No obstante, estos antecedentes forman parte de la historia política reciente de Ñemby y constituyen elementos que no pueden ignorarse al analizar el retorno de Blas Lanzoni.
El poder municipal vuelve así a un apellido que ha tenido una presencia prolongada en la administración de la ciudad.
LA ANR TAMPOCO LOGRÓ MARCAR LA DIFERENCIA
El Partido Colorado tuvo la oportunidad de demostrar que podía ofrecer una administración distinta, pero terminó perdiendo el respaldo electoral necesario para mantenerse en el poder.
La gestión de Tomás Olmedo también enfrentó cuestionamientos, denuncias e investigaciones relacionadas con la utilización de recursos municipales.
Lejos de consolidar una alternativa política, el gobierno colorado terminó facilitando el retorno del sector al que había desplazado.
La ciudadanía quedó nuevamente frente a dos estructuras políticas conocidas, ambas con antecedentes de administraciones cuestionadas y con dirigentes que ya tuvieron oportunidades de demostrar su capacidad de gestión.
En Ñemby, el problema de fondo parece ir más allá de los colores partidarios: la alternancia política no siempre se traduce en cambios reales para los contribuyentes.
MAYORÍA EN LA JUNTA: LANZONI YA NO TENDRÁ EXCUSAS
El nuevo intendente contará con una mayoría favorable en la Junta Municipal, una condición política que debería facilitar la aprobación de proyectos, presupuestos y programas de gobierno.
Sin embargo, esa ventaja también plantea interrogantes sobre la independencia del órgano legislativo municipal.
Una Junta dominada por sectores cercanos al Ejecutivo puede convertirse en una herramienta para impulsar obras y proyectos, pero también corre el riesgo de transformarse en una instancia que simplemente acompañe las decisiones del intendente sin ejercer un control riguroso.
La ciudadanía necesitará concejales que fiscalicen, exijan rendiciones de cuentas y defiendan los intereses municipales, independientemente de sus compromisos partidarios.
Lanzoni tendrá bajo su responsabilidad problemas que siguen afectando a Ñemby: el estado de las calles, los desagües pluviales, la limpieza, el ordenamiento urbano, la infraestructura y la transparencia en la utilización de los recursos públicos.
Con dos periodos anteriores en su trayectoria y una mayoría legislativa favorable, difícilmente podrá argumentar desconocimiento de la realidad municipal o falta de condiciones políticas para gobernar.
¿UNA NUEVA ETAPA O EL REGRESO DE LOS MISMOS?
El inicio de la transición abre una nueva etapa administrativa, pero también una vieja discusión sobre la renovación política en Ñemby.
Blas Lanzoni regresa con experiencia, respaldo electoral y una estructura política consolidada. Sin embargo, esos mismos elementos obligan a plantear una pregunta: ¿qué podrá ofrecer en su tercer periodo que no haya podido concretar durante sus anteriores administraciones?
La ciudadanía ya conoció gobiernos encabezados por integrantes de su entorno político y familiar, así como una administración colorada que tampoco consiguió sostenerse electoralmente.
Ahora, el desafío será demostrar que la nueva gestión no se limitará a reemplazar funcionarios, distribuir espacios políticos o recuperar estructuras de poder.
Lanzoni vuelve, la ANR se retira después de un solo periodo y el liberalismo recupera la Municipalidad. Pero la verdadera transformación de Ñemby no se medirá por quién ocupa el despacho del intendente, sino por las obras, la transparencia y los resultados que finalmente lleguen a los barrios.
Porque en Ñemby ya cambiaron varias veces los administradores. Lo que la ciudadanía sigue esperando es que cambie la administración.
