El youtuber recorrió Añaretã’i, Villa Esperanza y el Bañado Sur. Entre pasillos estrechos, viviendas precarias y relatos sobre el consumo de drogas, recogió testimonios de vecinos que también reivindican el trabajo, la solidaridad y el derecho a no ser juzgados por el lugar donde viven.
Una mujer explica que llegó al barrio porque su familia era pobre. Un hombre reconoce que debería cambiar de vida por su hija. Otro cuenta lo que significa vivir en la calle y sentirse tratado como si fuera menos humano. Son algunas de las voces que aparecen en el recorrido de Zazza el Italiano por tres sectores de Asunción, en un video que combina situaciones de tensión con historias de carencias, arraigo y ayuda entre vecinos.
El material, publicado el 1 de noviembre de 2026 bajo el título “Me vas a dar todo lo que tienes” — Solo en el pequeño infierno de Paraguay, superaba los 1,5 millones de reproducciones al momento de la captura consultada.
Aunque el creador presenta su visita como una incursión en zonas peligrosas, las conversaciones muestran una realidad más amplia: personas mayores que viven solas, familias en espacios reducidos, dificultades para acceder a servicios y vecinos que cuestionan el estigma que pesa sobre sus comunidades.
Añaretã’i: una vida entre pasillos
La primera parada es Añaretã’i, en el entorno del Mercado 4. Antes de ingresar, Zazza consulta con policías y termina recorriendo los pasillos acompañado por personas del lugar y agentes.

Durante la visita, entra en viviendas pequeñas, conversa con residentes antiguos y observa construcciones que se amplían con madera, ladrillos y techos de chapa. Los corredores estrechos y las escaleras improvisadas marcan la circulación dentro del barrio.
Una vecina de 62 años cuenta que llegó cuando tenía 13. Consultada sobre por qué su familia se instaló allí, responde: “Porque somos pobres. Y acá conseguimos para nuestra casa y vivimos acá”.
En otro momento, un hombre con discapacidad visual relata que lleva más de 50 años viviendo en el lugar. Su testimonio expone las dificultades de desplazarse en un entorno de pasos angostos y desniveles.
Los vecinos también rechazan que la identidad del barrio quede reducida a la delincuencia. Una de las personas que acompaña el recorrido sostiene que allí vive gente trabajadora.
Al terminar esta primera visita, el propio youtuber destaca la hospitalidad recibida: señala que le abrieron las puertas de sus casas y que encontró personas con “un corazón enorme”.
Villa Esperanza: accesos difíciles y relatos sobre las adicciones
La segunda parada es un sector que el creador identifica como Villa Esperanza. El acceso implica descender por un terreno pronunciado hacia una zona con vegetación, viviendas precarias y pasos improvisados.

Zazza se pregunta cómo puede transitar por allí una persona mayor. Más adelante, registra acumulación de residuos, agua de aspecto contaminado y estructuras que los habitantes utilizan para desplazarse o sostener sus viviendas.
En ese entorno conversa con personas que reconocen tener problemas de consumo de drogas. Sus relatos incluyen pérdidas familiares, distanciamiento de sus hijos y dificultades para imaginar una vida diferente.
Uno de los entrevistados dice que debería cambiar porque tiene una hija. También cuenta que posee un oficio como panadero y confitero, mostrando una trayectoria laboral que suele quedar fuera de las miradas centradas exclusivamente en la adicción.
La conversación aborda, además, la ayuda cotidiana entre vecinos. Los entrevistados sostienen que, pese a las carencias, comparten alimentos y se acompañan cuando alguien atraviesa dificultades.
Una mujer que afirma vivir en la calle relata que perdió sus recursos y expresa desconfianza hacia las promesas de ayuda. Su testimonio plantea una pregunta que atraviesa el recorrido: qué posibilidades reales de recuperación encuentran quienes viven en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Bañado Sur: inundaciones, inseguridad y viviendas precarias
En el Bañado Sur, el youtuber conversa con un vecino que relata haber sufrido un robo. La frase utilizada en el título del video aparece dentro de ese relato: el hombre reproduce lo que le habría dicho un asaltante. No corresponde, en ese pasaje, a una amenaza dirigida al creador durante la grabación.

El recorrido continúa entre calles de tierra y viviendas construidas con distintos materiales. La amenaza de las inundaciones ocupa parte de la conversación: los residentes explican que las crecidas obligan a trasladar muebles, electrodomésticos y otras pertenencias.
También aparecen dificultades de saneamiento. En una de las viviendas visitadas, sus ocupantes explican que el viento destruyó parte de la estructura del baño y que todavía no pudieron reconstruirla.
Un hombre de 77 años comparte recuerdos de su vida y agradece la ayuda económica que recibe durante la visita. En otra conversación, una madre expresa preocupación por el futuro de su hijo ante los problemas que observa en el entorno.
Estos encuentros muestran tanto la precariedad material como los vínculos que permiten a las familias sostener su vida cotidiana.
Vivir en la calle y cargar con el rechazo
En el tramo final, Zazza entrevista a un hombre que se presenta como exvendedor de drogas y relata episodios de violencia, amenazas y vida en situación de calle.
Se trata de su testimonio personal: las circunstancias de los delitos que menciona no quedan corroboradas de manera independiente en el material aportado.
Uno de los momentos más fuertes aparece cuando describe el trato que recibe: “Cuando vos estás en una situación de calle, la gente te ignora”. También cuestiona que se los considere como si fueran “otra especie de ser humano”.
El entrevistado reconoce haber tomado decisiones que dañaron su vida y haber ejercido violencia. Al mismo tiempo, habla del hambre, la falta de abrigo y las dificultades para abandonar esa situación.
Una realidad que excede la etiqueta de “barrio peligroso”
El video utiliza un enfoque centrado en el riesgo e incluye apreciaciones del creador sobre delincuencia y consumo de drogas. Esas afirmaciones no equivalen a un diagnóstico de todos los habitantes de las comunidades visitadas.
Los propios testimonios ofrecen un contrapunto: vecinos que trabajan, personas mayores que conservan su arraigo, familias que enfrentan inundaciones y habitantes que comparten lo poco que tienen.
Más allá del impacto de las imágenes, el recorrido deja expuestas necesidades de vivienda, saneamiento, accesibilidad y atención a las adicciones. También permite escuchar a personas que reclaman algo elemental: que su historia no sea reducida al barrio donde viven.
